
Que haría si alguien tomara a alguna de las personas que mas quiero y tratara de hacerle daño. Probablemente tenga muy pocos elementos para hacer lo que quisiera hacer, pero lo que es seguro que, como hace unos minutos dijo un actor en una serie que suelo ver, me cagaría en los derechos humanos, con todo lo que esto implica.
Liam Neeson mata a todos los malditos a los que no les intereso la vida de su hija y decidieron traficar con ella, como lo haría cualquier persona, con la diferencia de que este tipo es un ex trabajador del gobierno y tiene, como el personaje dice, ciertas habilidades que ha ganado con los años. En una de las escenas mas pajas de esta película, que cae dentro de la clasificación de malas películas, el protagonista le brinda generosos descargos de electricidad a uno de los sujetos involucrados en una mafia turca mientras le explica que en los países del tercer mundo la energía no es constante, y bueno un agente como él debió usar viejos trucos como sacar uñas, dientes, usar acido etc, pero en Francia (donde se encuentran) eso no es necesario porque la corriente es fluida. El turco en mención confiesa lo que Liam Nelson le pregunta y el le dice: te creo, pero eso no te salvará. Después de esto, lo deja con la corriente prendida hasta morir. Es inevitable recordar la canción de Cerati: NO TE CREO, antes ya publicada en este blog, como articulo independiente.
En término, esta película me dejo con un sabor rico en la boca, un sabor de venganza por la que no puedo ocultar el gusto.
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