lunes, 2 de noviembre de 2009

again

estás segura que es aquí, es muy pequeño y no está decorado ni de blanco ni de celeste. si es aquí, mira (veo el papelito que indica la dirección). ok, te espero afuera. minutos más tarde, mientras estaba yo revisando como las grietas de las paredes avanzaban negras sobre lo que quedaba de pintura en ellas, ella salió como si nada hubiera pasado. ¿ya se terminó?, ¿no te duele?, ¿estás bien? – si estoy bien, vamos a la casa. caminamos como media cuadra hasta su casa. entramos. ¿quieres ver?- si- están un poco hinchados, pero el doctor dijo que para mañana ya iban a estar bien. pienso: ohh por Dios están deformes. veo: algo está saliendo. creo que algo está abriéndose, déjame ver probablemente no sea nada importante (mentí). toco muy lentamente aplastando ligeramente y cae un pedazo de carne con grasa, huele muy mal, ella llora, piensa que lo he malogrado todo, y yo no puedo creer que le hayan puesto eso en los pechos. despierto angustiada. voy por un vaso de agua, acaricio a mi pequeña, y regreso a la cama. me cambio, el uniforme de bombero me gusta y hoy lo usaré, salgo a la calle y hay un paisaje de guerra, las ambulancias vuelan y la gente corre, están sucios. escucho cañonazos, y ordenes de mando, veo al frente y hay un ejército acercándose. busco refugio. tengo el traje de bomberos así que puedo entrar a la zona de carros en donde están los heridos, trato de buscar refugio ahí, abro la puerta de un carro y veo dos camillas, una de ellas trae una sabana encima, debe ser algún cadáver. La otra trae a un anciano. el me mira, yo veo la sangre en su cabeza y siento que voy a desmayarme, no hay mucho que pueda hacer, así que le arrojo un beso desde donde estoy y le muevo la mano saludando. el saca la mano debajo de las sabanas que casi lo cubrían entero y hace lo mismo. me destruye. no puedo contener el llanto y corro. me pierdo en una especie de bosque, lloro y lloro, corro y lloro, no puedo llorar más y eso me molesta, siento que debería llorar con más fuerza. Despierto.