lunes, 29 de septiembre de 2008
Limpié mi bandeja de entrada
yeah por fin limpie mi bandeja de entrada, de mis dos mail. enpezamos en cero.
Pelicula sobre la ceguera
Que extraño sería si esta película se llamara “ensayo sobre la ceguera”, no puedo negar que el que solo se llame “ceguera” también me parece extraño… en fin. Lo bueno es que sale la película de uno de los libros más alucinantes que he leído. Uno que me obligó a leer más de una vez la misma página.
Tipo ciego y ladrón: no olvidaré tu voz
La mujer del doctor: y yo no olvidaré tu cara
Esta es una de las partes del libro que mas me impactaron y que pude ver en la presentación de la película para Latinoamérica. Espero no perdérmela. Habrá más posts sobre este tema. No puedo acabarlo aquí.
Tipo ciego y ladrón: no olvidaré tu voz
La mujer del doctor: y yo no olvidaré tu cara
Esta es una de las partes del libro que mas me impactaron y que pude ver en la presentación de la película para Latinoamérica. Espero no perdérmela. Habrá más posts sobre este tema. No puedo acabarlo aquí.
domingo, 28 de septiembre de 2008
me pregunto

Que haría si alguien tomara a alguna de las personas que mas quiero y tratara de hacerle daño. Probablemente tenga muy pocos elementos para hacer lo que quisiera hacer, pero lo que es seguro que, como hace unos minutos dijo un actor en una serie que suelo ver, me cagaría en los derechos humanos, con todo lo que esto implica.
Liam Neeson mata a todos los malditos a los que no les intereso la vida de su hija y decidieron traficar con ella, como lo haría cualquier persona, con la diferencia de que este tipo es un ex trabajador del gobierno y tiene, como el personaje dice, ciertas habilidades que ha ganado con los años. En una de las escenas mas pajas de esta película, que cae dentro de la clasificación de malas películas, el protagonista le brinda generosos descargos de electricidad a uno de los sujetos involucrados en una mafia turca mientras le explica que en los países del tercer mundo la energía no es constante, y bueno un agente como él debió usar viejos trucos como sacar uñas, dientes, usar acido etc, pero en Francia (donde se encuentran) eso no es necesario porque la corriente es fluida. El turco en mención confiesa lo que Liam Nelson le pregunta y el le dice: te creo, pero eso no te salvará. Después de esto, lo deja con la corriente prendida hasta morir. Es inevitable recordar la canción de Cerati: NO TE CREO, antes ya publicada en este blog, como articulo independiente.
En término, esta película me dejo con un sabor rico en la boca, un sabor de venganza por la que no puedo ocultar el gusto.
miércoles, 24 de septiembre de 2008
Presentación del libro homenaje a Mario Vargas Llosa
7:50 pm después de una película francesa de comedia y de una Big Mac con papitas (buenísima), terminé en el centro cultural de la católica, haciendo cola para entrar al homenaje del señor Vargas Llosa. En la cola mi paranoia se incrementaba, y si no me dejan entrar, maldición y si no me dejan entrar, cada vez mas y mas gente con cara de haber pasado algunos minutos arreglándose para estar ahí y yo, bueno, y yo estaba ahí. Y el diciéndome, no te preocupes... no te preocupes.
Abren la puerta y yo era como la 7ma en una cola bastante larga. La primera persona entra, la segunda también y de pronto a la tercera le piden la invitación, esta asegura haberla olvidado y el señor de la puerta lanza una mirada de desconfianza. Pienso mientras tanto, mejor me voy rápido, sin mirar a nadie... no sé... el sigue diciéndome, no te preocupes. El señor de la puerta le dice al señor sin entrada, por favor espere aquí mientras entras las personas que tiene entradas.
De pronto llega mi turno, el va primero y le dice el señor de la puerta: a mi me llego la invitación por mail. El tipo de la puerta con una cara bastante amable, lo saluda y le dice que por favor pase, que esperaba que disfrute la presentación… saludo para mi también y todos felices…
Ya dentro: eres un mafioso, viste a los pobres viejitos que no dejaban entrar???? El repite: te dije que no te preocupes.
Alonso Cueto, Fernando de Szyszlo, Frederick Cooper, Edgar Saba y Juan Ossio fueron los que comentaron el libro en una presentación bastante peculiar, ya que el homenajeado no se encontraba. Szyszlo como siempre fue un genio, y opaco al resto naturalmente y menciono algo que me pareció muy humilde para alguien como él. Dijo que hay que tener, además de algo de talento y perseverancia para el arte, suerte, suerte para la vida, como los requerimientos para con sus empleados del señor Napoleón. No cuento más. El libro cuesta alrededor de 200 y algo soles, por si desea alguien comprarlo.
Abren la puerta y yo era como la 7ma en una cola bastante larga. La primera persona entra, la segunda también y de pronto a la tercera le piden la invitación, esta asegura haberla olvidado y el señor de la puerta lanza una mirada de desconfianza. Pienso mientras tanto, mejor me voy rápido, sin mirar a nadie... no sé... el sigue diciéndome, no te preocupes. El señor de la puerta le dice al señor sin entrada, por favor espere aquí mientras entras las personas que tiene entradas.
De pronto llega mi turno, el va primero y le dice el señor de la puerta: a mi me llego la invitación por mail. El tipo de la puerta con una cara bastante amable, lo saluda y le dice que por favor pase, que esperaba que disfrute la presentación… saludo para mi también y todos felices…
Ya dentro: eres un mafioso, viste a los pobres viejitos que no dejaban entrar???? El repite: te dije que no te preocupes.
Alonso Cueto, Fernando de Szyszlo, Frederick Cooper, Edgar Saba y Juan Ossio fueron los que comentaron el libro en una presentación bastante peculiar, ya que el homenajeado no se encontraba. Szyszlo como siempre fue un genio, y opaco al resto naturalmente y menciono algo que me pareció muy humilde para alguien como él. Dijo que hay que tener, además de algo de talento y perseverancia para el arte, suerte, suerte para la vida, como los requerimientos para con sus empleados del señor Napoleón. No cuento más. El libro cuesta alrededor de 200 y algo soles, por si desea alguien comprarlo.
viernes, 12 de septiembre de 2008
A estas horas de la locura que no me vengan con paraisos
Las definiciones que se dieron en clase fueron bastante acertadas, incluso con citas a los títulos del libro y todo lo que una definición aceptable y académica requiere, pero a la vez fueron definiciones filosóficas. En cambio tratando de darle un tono menos filosófico y más económico podría llegar a formular el concepto del contrato social como el PRECIO que se debe pagar para que la sociedad nos provea de cierta seguridad (una especie de trueque, como los pescaditos que van en la boca del tiburón limpiando sus dientes y el tiburón los provee de seguridad contra los otros depredadores), el tema de los impuestos por ejemplo, si funcionaran como deberían funcionar asegurarían el acceso a la educación y a la salud de las personas con pocos recursos, asegurarían también el mantenimiento de pistas y algunas otras cosas, como mínimo entiéndase
Pero para que el sistema funcione con las reglas que impone Hobbes tendrían los hombres que ser totalmente predecibles, quizás como atontados, trabajadores de un estado impalpable. Trabajar PARA la mejora de la sociedad, la sociedad como el fin. Es aquí en donde no puedo obviar que todo esto de la propuesta del contrato social y de un sistema que lo aplique y que sea exitoso, me suena Huxley, me suena a un mundo feliz de hombres idiotizados por el soma, en donde gracias a este se vuelven predecibles, calculables y parte de una sociedad que se alimenta de hombres formando una gran nada. Como aparece en la carátula del Leviatán, un gran hombre conformado por pequeños hombrecitos que camina atontada y lentamente sin demostrar emoción alguna. Y aquí es donde puedo comprobar que Hayek va por el camino correcto al afirmar que las acciones humanas no son predecibles ni calculables y no por una cuestión de falta de ciencia, sino por exceso de variantes, el exceso de personas que viven en un mundo en el que todas son diferentes.
No me gusta pensar en que el contrato social se ha internalizado tanto que es imperceptible, casi tácitamente aceptado, cuando ni siquiera existe, cuando la sociedad no es alguien, sino solo un sistema destinado a ayudarnos a vivir.
Pero para que el sistema funcione con las reglas que impone Hobbes tendrían los hombres que ser totalmente predecibles, quizás como atontados, trabajadores de un estado impalpable. Trabajar PARA la mejora de la sociedad, la sociedad como el fin. Es aquí en donde no puedo obviar que todo esto de la propuesta del contrato social y de un sistema que lo aplique y que sea exitoso, me suena Huxley, me suena a un mundo feliz de hombres idiotizados por el soma, en donde gracias a este se vuelven predecibles, calculables y parte de una sociedad que se alimenta de hombres formando una gran nada. Como aparece en la carátula del Leviatán, un gran hombre conformado por pequeños hombrecitos que camina atontada y lentamente sin demostrar emoción alguna. Y aquí es donde puedo comprobar que Hayek va por el camino correcto al afirmar que las acciones humanas no son predecibles ni calculables y no por una cuestión de falta de ciencia, sino por exceso de variantes, el exceso de personas que viven en un mundo en el que todas son diferentes.
No me gusta pensar en que el contrato social se ha internalizado tanto que es imperceptible, casi tácitamente aceptado, cuando ni siquiera existe, cuando la sociedad no es alguien, sino solo un sistema destinado a ayudarnos a vivir.
miércoles, 3 de septiembre de 2008
díA ExtRaÑo
Digamos que hoy, cunado menos, ha sido un día extraño. Salgo de mi casa a las 8 y 50 de la mañana y llego temprano a mi clase de las 9 y 30. El carro, voló y la nueva entrada por san Marcos aceleró mi llegada (por cierto San Marcos está mutilada, mi solidaridad a sus víctimas). Almuerzo rico y con buena compañía en el central, luego, compro un resaltador luminoso que se acaba muy pronto, como en unas dos horas. Y bueno, leo un texto de mercantil que me emociona. son las 6 y 30 de la noche ya, llueve con furia, y de pronto suena mi teléfono, numero desconocido, mi constante mal humor me hace pensar que podría ser la clásica llamada del mudo que he recibido hace ya unos meses con cierta frecuencia, así que contesto sin mucha emoción, alo con Rosa Casaretto- si soy yo, de parte- bueno la llamo departe de …… para ….. tiene tiempo para hablarle?- si claro, por supuesto. Bla bla bla bla….. Martha, no sabes quien era, era …. – que extraño…. Bla bla bla
Luego una comidita alegre me hizo muy feliz. El manejaba despacio y la lluvia siguió mojando.
Luego una comidita alegre me hizo muy feliz. El manejaba despacio y la lluvia siguió mojando.
lunes, 1 de septiembre de 2008
Cuando a uno le cancelan la clase
Cuando a uno le cancelan la clase, sobretodo cuando es la primera clase del día, sobretodo cuando uno lleva una laptop arcaica que pesa mucho más de lo que debería pesar, cuando uno vive lejos de la universidad, es cuando a uno realmente le molesta. Digamos que no vivo cerca de la universidad, es cierto que tampoco vivo muy lejos, pero hoy hacia mucho frió y hubiera preferido quedarme en casa, revisar que cocinen bien y que le hagan su comidita a mi perra. Total, la católica es cara y encima de que es cara y me cancelan una clase que por cierto pago y no creo que se pueda recuperar, me hace perder tiempo.
Es bueno saber que no he perdido la capacidad de indignarme.
Es bueno saber que no he perdido la capacidad de indignarme.
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