viernes, 27 de julio de 2007

camuflaje


Después de algunos días de inaugurada, hoy por fin pude ir a la feria del libro. Las entradas a un precio módico de 1 sol (aunque antes era gratis) traían adjunto un ticket para un sorteo, la otra parte uno la debía guardar si piensa volver a ingresar y no esta dispuesto a pagar 1 sol más. Al llegar me dirigí rápidamente a la sala José María Arguedas donde la editorial mesa redonda presentaba el libro de Dante Oliva “Camuflaje” la presentación fue algo extensa y con algunos clichés, el libro físicamente hablando quedó bonito, bien hecho.
La trama al parecer es interesante, toca el tema profundo de la migración, el autor es lingüista y toma mucho de su especialidad en una parte: crea una conversación entre un peruano y un mexicano, ambos con todas las jergas imaginables.
Mucho de idiomas, mucho de jergas. Este parece ser un libro entretenido al cual se le debe encontrar los escondites, caminos y señales, que el crítico, dicho sea de paso, hoy despedaso, pero no las pondré porque no las recuerdo bien y porque sino jodo el libro. Mi única objeción es la foto del autor, un toque metro sexual invade una libro que parece ser interesante.

martes, 17 de julio de 2007

necesidad

Entiendo las marcas que pudieron sembrarse dentro de tu carne sin anima
Entiendo que duela
Entiendo la frustración de vomitar y verte reflejada
Entiendo la comparación sin compasión
Entiendo es desprecio
Entiendo el asombro de verte animal que ataca
Entiendo la posibilidad de dirigir misiles al centro de un corazón sólido hecho por dos
Entiendo que yo pueda entender sin haber pasado necesariamente por cada una de las cosas mencionadas antes
Pero, no entiendo como se cae de rodillas sin tener la capacidad de pedir perdón, a uno mismo, a los demás; la tentación de creer que otros no producen, no trabajan!!
No puedo respetarte, ni por cuerpo ni por sombra.
Probablemente el humor saque de tu incapacidad una respuesta. Será la de siempre. Pues no existe el tiempo esta noche.

Empezar de nuevo

Me duele volver,
Me duelen las horas puestas al sol,
De retroceso,
Ahora, eres el gigante de hielo
Que se encierra en la pirámide
Para poder verme,
Antes solo el cuerpo caliente
Que podía cerrar la carne abierta
Con una sonrisa.


Ya no eres un gigante, ni de hielo ni de carne,
No te encuentro,
Las manos autorizadas siguen al frente
Ciegas, como la melodía del circo,
Que no ve dolor.

Cartas a un joven poeta

Este libro fue un regalo, uno con direcciones tácitas. Leerlo se ha hecho algo muy difícil, cuado lo comencé en la reunión de rencuentro de promociones del colegio (si, tengo un alma festiva muy grande) había tanta bulla y saludos que se me hizo imposible, así que solo atine a salir, fumar un cigarro, llamarlo y saber como estaba su voz, y regresar al patio del colegio. Mi segundo intento fue en el carro, de manera muy sospechosa este carro no se perdió ni un bache, le atinó a toditidos, ajá mala suerte no! Pero cuando por fin lo pude comenzar, me atrapó. Este es uno de esos que no deja respiración. No por agitado, sino por bien dirigido.

lunes, 16 de julio de 2007

Son sueños

No puedo pensar en otra cosa que no sean los sueños que frecuentemente me invaden, es increíble como puedo producir una tira tan larga de estos.
Él dice que los sueños casi siempre son manifestaciones de lo inconciente, yo creo que puede tener razón, sin embargo, podrían producirse malcriados y rebeldes, sin fondo, avanzando propios y manchados sin vergüenzas.

martes, 10 de julio de 2007

Luz al fin

Le puse bencina a mi encendedor, ahora me alumbra. Es tan bonito, me encanta. Es antiguo, pequeñito y de color azul con una rayita plateada, está algo desgastado, pero como no apreciarlo, es precioso. Me hace parecer una niña pequeña, lo prendo a cada rato, quizá por que es la primera ves que lo veo funcionar, pero me parece bellísimo. Esto, por supuesto tan bello tiene que ser suyo. Lo limpiare con mis manitos torpes, le pondré algunas marcas extra y se lo daré, es demasiado bonito, tiene que ser suyo.

lunes, 2 de julio de 2007

Escuchando el hielo gigante

Cambiando los modelos lunares, queda la palabra lenta que sale de tu boca en dos silabas pobres, con brazos de cemento que cargan el hambre de infinitos sustos.