martes, 17 de julio de 2007

Cartas a un joven poeta

Este libro fue un regalo, uno con direcciones tácitas. Leerlo se ha hecho algo muy difícil, cuado lo comencé en la reunión de rencuentro de promociones del colegio (si, tengo un alma festiva muy grande) había tanta bulla y saludos que se me hizo imposible, así que solo atine a salir, fumar un cigarro, llamarlo y saber como estaba su voz, y regresar al patio del colegio. Mi segundo intento fue en el carro, de manera muy sospechosa este carro no se perdió ni un bache, le atinó a toditidos, ajá mala suerte no! Pero cuando por fin lo pude comenzar, me atrapó. Este es uno de esos que no deja respiración. No por agitado, sino por bien dirigido.

No hay comentarios: