miércoles, 1 de agosto de 2007
La venganza de las piedras
“Un día de playa suena a arena, sol, ceviche y unas chelas” pero, cuando el día de playa encierra la playa helada de la punta y alguna loncherita rápida de Wong, es diferente. A mí siempre me gustó la playa, me parece un mundo diferente y a la vez propio, sin centro visible, como mi deseo. Hace unos días tuve la oportunidad de ver a dos mares mirarse, como en uno de mis sueños donde el caos no me desconcentraba. La mirada fija, los ojos: unos de agua y otros de tierra, se enfrentaban en una guerra como las de Zaratustra, una en la que se termina con una sonrisa, tanto el muerto por el honor del combate, como le victorioso, por la buena batalla y el respeto a su enemigo que dio todo de sí. Probablemente no sea yo la persona mas indicada para hablar de filosofía, pero era un ejemplo difícil de dejar. Dejo un par de palabras de Nietzsche en su famoso: Also sprach Zaratustra (así habló Zaratustra): "Yo no tengo consideraciones con vosotros porque os amo de corazón, hermanos míos en la guerra".
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1 comentario:
siempre he creído tener la capacidad de observar, pero lo que tu ves, cómo decirlo? oh, sí, claro: silenciodetodos. me has dejado encantado con esa capacidad de construir, a partir de sentir.
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